30 de Enero 2004

TONINHO, el ELEFANTE

elefante.jpeg

Hay veces en las que sentirse solo provoca un creciente sentimiento de rechazo hacia la alteridad (los otros); así, el que se ve relegado a pasar la mayoría de su existencia en compañía de nadie, es decir solo, activa como respuesta inconsciente un mecanismo de autarquía egoísta, a la vez que se hincha de amor propio, se auto-convence de que no necesita a nadie más, y se representa a sí mismo como un héroe maldito e incomprendido, incapaz de querer a quien no le ha querido, y por lo tanto enamorado solamente de sí.

No es este el caso de Toninho el Elefante.
Toninho se ha dado cuenta de que necesita a los demás, cada vez más, necesita tocar a alguien, intercambiar alguna palabra (en el dialecto de Manaus, Brasil, de donde es él…o en cualquier otra lengua), aunque sólo sea para sentir el calor de algún aliento ajeno, y esa sensación tan agradable que él sólo ha podido experimentar un par de veces en la vida: la sensación de notar como el vapor del aliento de alguien le empaña los ojos (los ojos de elefante se empañan, por eso no les hace falta llevar gafas), y como la vista se le nubla durante unos instantes;
...cómo desearía Toninho que esos instantes se le hubieran hecho eternos, y que sus ojos, empañados de ese vaho hecho de compañía, no hubieran podido ver que está solo.

Toninho no es uno de esos que se refugian en sí mismos y se empeñan en buscar en su interior todo lo que no encuentran allá afuera, o que incluso creen que en su interior hay cosas mejores que las de allá afuera.

No, Toninho sigue esperando, y no culpa a nadie (ni siquiera a los caimanes) de su situación, ni siquiera se culpa a sí mismo. ¿De que sirve echar culpas?

Toninho sigue esperando, porque necesita que alguien le hable (y le empañe los ojos con los que espera, siempre con mirada atenta, la llegada de ese momento), y necesita que alguien le toque, aunque sólo sea para oír las pequeñas sonrisitas que espontáneamente se les escapan a los poros de su piel (los poros de los elefantes tienen sentimientos, y sonríen, claro, cuando se encuentran con los poros de otros), y estar contento porque sus poros ríen; y estar contento porque sus ojos pueden estar abrigaditos con ese vaho amigo, y…
Y Toninho, sigue esperando, y sus ojos siguen atentos, y sus poros siguen ilusionados con volver a sonreír.

Y Toninho sigue esperando…

Escrito por j.. a las 12:36 AM | Comentarios (20)

25 de Enero 2004

RIGOBERTA, LA PERRA (SALIR DEL ARMARIO)

nutria feelings.jpg

Cuentan por SAR-RI-À, famoso y reconocido barrio de Osaka (sur de Birmania), la historia de Rigoberta, una perra muy curiosa, en tanto que pasa sus días intentando demostrar que en realidad no es una perra, sino una nutria, para que así la devuelvan al río del que (dice que) proviene.

Agotados todos los recursos jurídicos (birmanos) para resolver su extraño caso, Rigoberta (que no es muy ligerita como perra, sino más bien obesa, como la mayoría de perros birmanos) lleva 18 días encerrada en un pequeño armario sin luz. Dice estar en huelga de hambre, pero en realidad está escondida en ese cubículo para, con decisión y sacrificio, limarse las patas, unos centímetros al día (para que no pique en exceso), y así intentar hacer desaparecer cualquier indicio del perro que (dice que) nunca fue.

18 días (birmanos) han pasado desde su autoreclusión... Rigoberta ha superado de largo el nivel perro-salchicha, y ahora, con sus patas de sólo 30 milímetros, ya parece (...más o menos...ver la foto superior) una nutria común, y se dispone a salir del armario de una vez por todas, y demostrar al mundo su verdadera identidad.

...Media hora (birmana) después (narración en estricto directo)... parece que la dificultad para Rigoberta va a ser ahora andar por tierra (hay muucha distancia hasta el río del que (dice que) procede): su panza es ahora lo único que toca con el suelo, mientras sus ahora ínfimas patitas aletean sin alcanzarlo.

Caminar sólo con el lomo hasta su destino va a ser un problema: quizás ahora sí tendrá que plantearse una huelga de hambre (una dieta radical) para rebajar su tripa, y coseguir así que sus patitas vuelvan a llegar al suelo...

...ya que por ahora lleva 11 metros (birmanos) recorridos, y su barrigón humea por el roce, la quemazón y el escozor.

Escrito por j.. a las 10:55 PM | Comentarios (20)

17 de Enero 2004

BENITO, LA CARCOMA

books.jpg
Benito es una vieja carcoma que vive en la biblioteca de Filosofía.
Hace ya años que cambiaron las estanterías de esa biblioteca. Antes eran de madera de roble, ahora son de metal pintado de gris.
Benito y sus amigos tuvieron que adaptarse a la falta de su alimento básico, y adoptaron nuevos hábitos gastronómicos: no había más madera para ellos... tuvieron que empezar a comer libros.

No es raro, pues, encontrarse páginas a medias, agujereadas, o con frases cortadas, en la biblioteca de Filosofía. Benito contribuye diariamente a ello, y sus amigos también, por el bien de su supervivencia.

Los libros no son tan sabrosos como la madera de roble, pero Benito y conmpañía se han ido acostumbrando, y hasta le han cogido el gusto al papel y a las palabras.

Cada uno tiene sus preferencias: unos carcomen habitualmente los libros de autores de la Grecia arcaica y clásica, con sus palabras en alfabeto griego (las betas y las landas están de muerte, dicen); otros prefieren las enrevesadas frases de San Agustín y otros medievales, y su sabor a rancio, dulzón y espeso; algunos se zampan a toneladas, como si de un immenso aperitivo se tratara, los escritos de algunos postmodernos; otros, de puntillas, con cierto miedo a sus efectos, muerden con cautela las palabras más crujientes de Nietzsche, Benito se inclina, en cambio, por los infinitos discursos opacos, enredados, abismales espinosos, pero en el fondo muy suculentos, de algunos idealistas románticos alemanes (lo que nadie se atreve a comer, a él le parece exquisito).

El comer libros tiene sus consecuencias sobre las carcomas: estando tan llenas de letras, de frases, de ideas, Benito y sus amigos se han ido convirtiendo, con el tiempo, en unos auténticos intelectuales, experto cada uno en el saber que se desprende de sus diferentes alimentos filosóficos.

Así, en esta comunidad de carcomas intelectuales, los debates son inevitables: cuando se encuentran, Benito y sus amigos, en una estantería vacía que ellos han acordado en llamar Ágora, se organizan discusiones filosóficas jamás vistas antes, con representantes de todas las corrientes que ha habido a lo largo de la historia. Sus discusiones son respetuosas, modélicamente organizadas.

Visto lo visto, cabe pensar que en un futuro la filosofía pasará a ser lo propio de las carcomas...

Escrito por j.. a las 5:58 PM | Comentarios (15)

13 de Enero 2004

PIEDRECITAS

Ha llovido toda la noche.

pluieetlune.jpg

Esta mañana me he encontrado tres piedrecitas blancas en mi balcón. Estaban durmiendo profundamente, una al lado de la otra, barnizadas aún de lluvia; parecían muy cansadas.
Las he dejado dormir, mientras las contemplaba ensimismado, absorto.
...
Me hubiera gustado adoptarlas, ponerles nombre, y que me acompañaran cada día a pasear, metidas en mi bolsillo; me hubiera gustado construirles tres camitas con una huevera, y enseñarles cosas de personas, y que ellas me enseñaran cosas de piedras...
pero por suerte (o no) lo he entendido todo a tiempo, antes de hacerme ilusiones; y ya sé lo que voy a hacer:

Esperaré a que se haga otra vez de noche , a que ellas empiecen a despertarse, le daré un besito de "buenos días" a cada una y, sin dejarles tiempo para que se desperecen, las cogeré, las tres en una mano, y las lanzaré con todas mis fuerzas hacia el cielo nocturno...
Debo hacerlo.
Porque no son simples piedrecitas. Las piedrecitas simples no son tan blancas, ni aparecen en los balcones de ciudades en noches lluviosas.

Así pues, poco a poco, me atrevo a deducir, mientras pasa el día, mientras las veo dormir, que esas tres piedrecitas no son más que tres trocitos de luna.
Tanta lluvia durante la noche... debe haber deshecho la luna... o al menos tres trocitos de ella, tres piedrecitas lunares... por eso duermen de día, como la luna.

...y así voy pasando las horas, observando el sueño profundo de tres guijarritos selenitas, de tres puntitos suspensivos hechos de luna... que pronto restituiré a la noche.

Escrito por j.. a las 1:36 AM | Comentarios (20)

8 de Enero 2004

Diálogo entre lombrices

LOMBRIZ!.jpg

Lombriz 1: Sientes, a veces, cómo se requeman tus esperanzas, ya viejas, de encontrar un camino, sin darte cuenta, jamás, de que los caminos no se encuentran, sino que se hacen, se surcan, se caminan, y desaparecen al dejarlos atrás.
Por eso buscas, aún, tu camino, y no te apercibes de que estás, sin saberlo, en él. Inevitablemente.
Lo que sucede es que lo surcas poco, y por eso desaparece antes de que puedas dejarlo atrás.

Lombriz 2: Cuestas de creer...

Lombriz 1: Mira las manchas que tengo en el cuerpo. Son de embadurnarme de tierra al surcar mi camino fugaz.

Lombriz 2: Entonces, ¿yo estoy limpio por no embrearme de mi camino?

Lombriz 1: Sí. Además, si estuvieras sucio tendrías algo que recordar, y demostrar así que estás viviendo...


Nota al pie: para quien no lo sepa, las lombrices hablan así, de esta manera tan literariamente ampulosa..

Escrito por j.. a las 3:20 AM | Comentarios (21)